CVE-2024-42458
Vie, 02/08/2024 – 04:17
CVE-2024-42458
CVE-2024-42458
Vie, 02/08/2024 – 04:17
CVE-2024-42458
CVE-2024-39644
Jue, 01/08/2024 – 23:15
CVE-2024-39644
CVE-2024-7371
Jue, 01/08/2024 – 23:15
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CVE-2024-7370
Jue, 01/08/2024 – 23:15
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CVE-2024-39647
Jue, 01/08/2024 – 23:15
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CVE-2024-39646
Jue, 01/08/2024 – 23:15
CVE-2024-39646
CVE-2024-7373
Vie, 02/08/2024 – 00:15
CVE-2024-7373
“Proporcionamos a los usuarios de ChatGPT una serie de controles de privacidad, entre ellos una forma fácil de excluirse del entrenamiento de nuestros modelos de IA y un modo de chat temporal que elimina automáticamente las conversaciones de forma regular”, explica a WIRED Taya Christianson, vocera de OpenAI.
La firma asegura que no busca información personal para entrenar sus modelos, y que no se sirve de datos públicos en internet para crear perfiles sobre las personas, anunciarse o dirigirse a ellas, ni para vender la información de los usuarios.
OpenAI no entrena sus modelos con clips de los chats de voz, a menos que decidas compartir el audio “para mejorar las conversaciones de voz para todos”, según se indica en las preguntas frecuentes al respecto en el sitio web de OpenAI.
“Si compartes tu audio con nosotros, podemos usarlo para entrenar nuestros modelos”, aclara Open AI en sus Preguntas Frecuentes sobre los Chats de Voz. Mientras tanto, las conversaciones transcritas pueden emplearse para entrenar modelos dependiendo de tus elecciones y tu plan.
En los últimos años, OpenAI ha mejorado “hasta cierto punto” la transparencia sobre la recopilación y el uso de datos, ofreciendo a los usuarios opciones claras para gestionar su configuración de privacidad, afirma Rob Cobley, socio comercial del despacho de abogados Harper James, que proporciona asesoramiento jurídico en materia de protección. “Los usuarios pueden acceder a su información personal, actualizarla y eliminarla, lo que garantiza que tienen control sobre los datos”.
La forma más fácil de conservar la privacidad de tus datos es entrar en tu configuración personal y desactivar la recopilación, recomienda Love.
Allan aconseja que “casi todos” se tomen unos minutos para excluirse del entrenamiento de modelos en cuanto puedan. “Esto no elimina tu contenido de su plataforma, pero significa que no puede usarse para entrenar futuros modelos, donde existe un riesgo teórico de que se filtren tus datos”.
Para ello, ve a Configuración, Controles de datos y desactiva Mejora el modelo para todos.
También es posible impedir que OpenAI recopile tu información mediante un “Chat Temporal” cada vez que lo uses. Haz clic en ChatGPT en la parte superior izquierda, y activa Chat Temporal en la parte inferior de la lista.
Sin embargo, limitar la recopilación de información reduce la funcionalidad. “No recordará nada de tus conversaciones anteriores, por lo que tus respuestas serán normalmente más genéricas y con menos matices”, distingue Love.
Desde la interfaz web de ChatGPT, los usuarios pueden eliminar su historial de chat, añadir instrucciones personalizadas para favorecer la privacidad, controlar los enlaces compartidos, solicitar la exportación de datos y eliminar la cuenta, indica Schwartzentruber. “Para mayor seguridad, también puedes añadir autenticación multifactor y la posibilidad de cerrar sesión en todos los dispositivos”.
Hay otros aspectos que debes tener en cuenta para proteger tu privacidad cuando uses ChatGPT. Por ejemplo, podrías facilitar datos confidenciales sin saberlo mediante el uso de los GPT personalizados.
También es posible gestionar tus datos de interacción siendo selectivo con el contenido que compartes con ChatGPT-4o en primer lugar. El reto es el equilibrio entre mantener la privacidad y optimizar tu experiencia, resalta Schwartzentruber. “Si restringes el intercambio de información cuando utilizas ChatGPT, los aspectos clave de tu interacción con la IA se verán afectados. Eso implica una menor personalización, precisión y relevancia, ya que la IA recurre a un conjunto más limitado de algoritmos genéricos”.
Artículo publicado originalmente en WIRED. Adaptado por Andrei Osornio.
CVE-2024-7372
Vie, 02/08/2024 – 00:15
CVE-2024-7372
«Vueling desde el principio (hace veinte años) ha invertido mucho en innovación de software«, destaca Álvarez. El objetivo no es solamente construir el software que se necesita (e integrar soluciones de proveedores externos para áreas no estratégicas), sino también tratar de entender qué discontinuidades tecnológicas podrían aprovecharse. Y la empresa lo hace con un pequeño grupo dedicado a la experimentación y la investigación.
«Nuestro Laboratorio de Innovación», explica Álvarez, «cuenta con un pequeño equipo de 10 personas. Cada año elegimos tres o cuatro tecnologías que podrían tener un impacto en nosotros a medio plazo, y trabajamos en ellas. Ahora trabajamos en cuatro frentes: realidad virtual, computación cuántica, inteligencia artificial y robótica».
La elección más sorprendente de una compañía aérea, aparentemente, es invertir en computación cuántica. Pero tiene su lógica, como explica Álvarez. «Llevamos un par de años trabajando en ella porque creemos que nos permite procesar grandes cantidades de datos y resolver escenarios que las computadoras ‘clásicas’ no son capaces de abordar. Por ejemplo, predecir el comportamiento de los clientes dentro de 18 meses, un plazo estratégico para una compañía aérea porque coincide con el calendario de las políticas industriales (entrega de pedidos de nuevos aviones, apertura de nuevas bases).
Pero también hay otra cuestión crucial para la vida de una compañía aérea: la optimización de los movimientos de los aviones. Dónde hacer que vaya cada avión y cada tripulación, vuelo tras vuelo, para que los turnos de descanso, el mantenimiento o simples ineficiencias no les hagan gastar más o crear retrasos. Para realizar este tipo de análisis se utilizan varios algoritmos, el más importante de los cuales es el algoritmo del «viajante de comercio».
De hecho, se utiliza para optimizar la planificación de rutas en vuelos con múltiples escalas. Sin embargo, su complejidad computacional crece exponencialmente a medida que aumenta el número de rutas y aviones. Y Vueling vuela con 130 aviones en 300 rutas a 150 destinos diferentes, con todas las variables implicadas (turnos de tripulación, planificación del mantenimiento de los aviones). Las computadoras cuánticas pueden resolver este problema mucho más rápido que las clásicas.
«Otro frente», según Álvarez, «es la realidad virtual. Nos permitirá utilizar simuladores para realizar la formación de mantenimiento exigida por la normativa directamente en las dieciséis bases donde están las tripulaciones, sin tener que enviarlas a nuestra sede central en Barcelona. Pero también estamos pensando en el mantenimiento y en partes de la formación».
Los robots inteligentes, por su parte, están pensados para escenarios a medio y largo plazo. Por un lado, para la manipulación de equipajes o actividades en hangares de aviones; por otro, como herramientas para la relación con los pasajeros en los aeropuertos. Utilizando el lenguaje natural pueden ayudar en la entrega de equipajes o en el embarque y desembarque de vuelos.
Y por supuesto está la siempre presente inteligencia artificial, en la que Vueling lleva años invirtiendo. Obviamente, no para dejarla pilotar los aviones. La IA entra en juego en muchas áreas diferentes: tenemos veinte algoritmos en producción para optimizar una serie de actividades y predecir, por ejemplo, el impacto de la meteorología en nuestras operaciones», comenta Álvarez. Se trata de herramientas ya maduras que también utilizan otras empresas del sector». Por otro lado, la innovación de GenAI, ChatGPT, representa una oportunidad que, según Álvarez, repercutirá en los servicios de atención al cliente:’Podremos gestionar la asistencia en diferentes idiomas, simplificando el trabajo de nuestros operadores tanto en el contact center como durante la gestión posventa’.
Pero también hay otro aspecto en el que Vueling está investigando: entrenar un sistema GenAI con todos los manuales necesarios para las operaciones de vuelo y mantenimiento, más de cuatro mil páginas de texto, para dar soporte en la búsqueda de información en tiempo real.
«La inteligencia artificial no sustituye a los manuales, por supuesto», aclara Álvarez, «pero partiendo de una pregunta en lenguaje natural la entiende y encuentra más rápidamente la página o capítulo relevante. En la gestión de vuelos, es necesario disponer rápidamente de la información técnica necesaria para evitar un retraso, por ejemplo. La IA podría marcar la diferencia». Por supuesto, esta función de búsqueda inteligente no solo debe ser probada y fiable, sino también garantizar la confidencialidad, alimentarse con datos de calidad e integrarse en un proceso controlado.
El día a día de Álvarez es el de un ejecutivo que gestiona más de cuarenta equipos de producto, más de 150 técnicos, desde los jovencísimos talentos que quieren vivir en Barcelona tras licenciarse hasta los programadores más experimentados que aprovechan la posibilidad del teletrabajo para vivir en otras partes de España o incluso en otros países europeos. Sin embargo, setenta años después de Sabre, el software sigue revolucionando los vuelos. Con la computación cuántica, la realidad virtual y la IA, Vueling es una de las aerolíneas que quieren lograr una eficiencia económica y una experiencia del pasajero antes imposibles, redefiniendo el concepto mismo de aerolínea. El software se está comiendo realmente el mundo.
Artículo publicado originalmente en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.